ADVIENTO PRIMARIA SEGUNDO TRAMO 2015/16

DINÁMICA DE ADVIENTO.

”CORONA DE AMOR”

EDUCACIÓN PRIMARIA (SEGUNDO TRAMO)
Curso 2015/2016.

Un curso más nos disponemos a celebrar el Adviento, la llegada de Jesús a nuestros corazones. En este tiempo meditamos en los hechos históricos que sucedieron antes del nacimiento de Cristo.

El papa Francisco abre el "Año de la Misericordia"el 8 de Diciembre, por eso vamos a trabajar con nuestros alumnos, las Obras de Misericordia ESPIRITUALES.

Como introducción y formación personal vemos que las Obras de Misericordia Corporales que maneja oficialmente la Iglesia son:

1.         Dar de comer al hambriento
2.        Dar de beber al sediento
3.        Dar posada al necesitado
4.        Vestir al desnudo
5.        Visitar al enfermo
6.        Socorrer a los presos
7.        Enterrar a los muertos

Sin embargo, es igualmente importante practicar las Obras de Misericordia Espirituales.

1.         Enseñar al que no sabe
2.        Dar buen consejo al que lo necesita
3.        Corregir al que está en error
4.        Perdonar al que nos ofende
5.        Consolar al triste o dolorido
6.        Sufrir con paciencia los defectos de los demás
7.        Rogar a Dios por vivos y difuntos

 OS DEJO UN VÍDEO MUY INSTRUCTIVO QUE PODÉIS 
PONERLES TAMBIÉN A LOS NIÑOS:


Y también unas imagenes de todas las obras de misericordia o actos de amor, aunque nosotros en este ADVIENTO nos vamos a centrar en las ESPIRITUALES.


¿COMO VAMOS A TRABAJAR CON LOS ALUMNOS ESTA DINÁMICA?

Presentamos en primer lugar la corona con siete hojas que iremos completando con las obras de la misericordia, o actos de amor.
Conforme vayamos presentando cada obra rellenaremos una hoja de la corona por cada obra y las iremos coloreando, para posteriormente pegar en el lugar que corresponde.

PODEMOS UTILIZAR LAS SESIONES QUE CREAMOS NECESARIAS, ES DECIR, SON 7 OBRAS A REPARTIR EN LAS TRES SEMANAS QUE DISPONEMOS.


Enseñar al que no sabe


 Es una bonita obra de misericordia, pero a veces nos encariñamos tanto con ella que queremos dar lecciones a todo el mundo. Esta misericordia debemos practicarla con moderación. 

 A lo mejor es preferible que te dejes enseñar. Esto también es obra de misericordia: saber escuchar y agradecer lo que has aprendido. 

 Todos necesitamos aprender unos de otros, incluso el profesor del alumno, y el padre del hijo, y el empresario del obrero. 
  Enseña, sí, al que no sabe, pero sin humillarle. Enséñale a saber. Y –no hace falta decirlo- para que sea obra de misericordia se necesita una condición: la gratuidad.

Dar buen consejo al que lo necesita


Da un consejo, pero sin paternalismo. Da un consejo, pero cuando el otro te lo pida o lo quiera o de verdad lo necesite. 
Da un consejo, pero siempre que estés tú dispuesto a recibirlo. 
Un buen consejo, una palabra orientadora, puede ser luz en la noche, puede ahorrar muchos tropiezos y caídas, puede salvar una vida del fracaso y la desesperación.

Corregir al que está en error

También la corrección fraterna es una obra de misericordia, pero cuando se hace desde la humildad y desde el amor. 
Desde la humildad, reconociendo que también nosotros nos equivocamos. No queramos sacar la paja en el ojo ajeno, sin darnos cuenta de nuestra viga. 
Desde el amor, no para herir al hermano sino para salvarle. Y hacerlo además cariñosa, delicada y simpáticamente

Perdonar al que nos ofende

Es de lo más difícil. Somos tan propensos a la venganza y el resentimiento. Por eso Jesús nos dio un ejemplo maravilloso, y nos cogió la palabra en la oración que puso en nuestros labios. 
Esta es una de las obras de misericordia más cristiana. Perdona, aunque la ofensa te duela mucho. Perdona setenta veces siete. Perdona, si puedes, hasta olvidar. Perdona y ama. Y perdónate también a ti mismo.

OS DEJO LA PARÁBOLA DE LOS DOS DEUDORES...OS SERVIRÁ PARA EXPLICAR ESTA "OBRA"


Consolar al triste o dolorido

Cada uno de nosotros tendría que ser un ángel del consuelo, como el que se acercó a Jesús en su agonía, y escribir cada día alguna página del libro de la Consolación. 
Son muchas las personas que sufren la tristeza, a veces por cosas bien pequeñas. 
¡Resulta tan fácil y tan bonito hacer felices a los demás!. Podría bastar una palabra, una sonrisa, una explicación, un desahogo, un gesto de cariño. El que consuela se parece a Dios, que se dedica a enjugar las lágrimas de todos los rostros.
Sufrir con paciencia los defectos de 

los demás



Damos por supuesto que todos tenemos flaquezas. Hombre, el prójimo no es un cielo, como piensa el enamorado, ni es un infierno, como piensa el existencialista. Puede ser el limbo o el purgatorio o la antesala del Paraíso. 
La convivencia es fuente de alegría y enriquecimiento, pero es también una llamada al vencimiento y el vaciamiento. Lleva con paciencia las flaquezas del prójimo –y las tuyas-. 
Te ayudarás a crecer en el amor y la misericordia. Como Dios, que tiene paciencia infinita con nosotros. Y llévalas también con humor.

Rogar a Dios por vivos y difuntos


Rezar no es una rutina. Rezar es amor. Cuando rezas por alguien te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo.

No rezas para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es llenar tu corazón de nombres. 

Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pides. 
Ruega a Dios por los vivos y difuntos y sentirás cómo crece la comunión de los santos.

Explicar a los niños con ejemplos sencillos en qué consisten las obras  y animarles a practicarlas especialmente durante Adviento y todos los días.

También tendreis un dibujo para colorear. 

Para acabar el adviento, todos los niños tendrán su corora terminada y se la podrán llevar a casa.







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